En la actualidad, las empresas deben reaccionar más rápido que nunca, incluso en lo que se refiere al desarrollo de sus productos. Por un lado, tenemos una inteligencia artificial que está alterando los ciclos de desarrollo y, por otro, el tiempo entre una idea y su lanzamiento en el mercado jamás había tenido que ser tan breve. Por tanto, para que una empresa pueda mantener su competitividad, debe lanzar sus productos en tiempo récord si desea evitar el riesgo de quedarse atrás.
Esto es precisamente lo que se puede hacer con un producto mínimo viable, también conocido como PMV, por sus siglas en español. El concepto hace referencia a la versión más simple de un producto, es decir, una que contenga solo las características esenciales para satisfacer una necesidad específica. Gracias a este formato optimizado, una empresa puede probar una idea en condiciones reales con sus primeros usuarios, sin tener que hacer una inversión inicial sustancial.
¿Qué es un PMV? ¿Cómo puedes diseñar uno que sea efectivo? ¿Cuándo deberías pasar de un PMV a un producto completo? Sigue leyendo para encontrar las respuestas a cada una de estas preguntas.
¿Qué es un producto mínimo viable?
Un producto mínimo viable, también conocido como MVP (en inglés, Minimum Viable Product), es una versión minimalista de un producto. Su objetivo es probar el producto en condiciones reales y obtener opiniones de usuarios sin tener que hacer una inversión financiera significativa.
El concepto de PMV se origina a partir de las metodologías ágiles y lean. Lo popularizó Eric Ries, autor del libro The Lean Startup. Según Ries, el objetivo es aprender todo lo que sea posible haciendo el mínimo esfuerzo. El PMV permite una iteración rápida basada en las opiniones concretas de usuarios tempranos.
A veces se confunde el producto mínimo viable con el prototipo o la versión beta. Sin embargo, los tres son conceptos diferentes:
El prototipo se emplea para visualizar una idea o probar un diseño
La versión beta te permite validar un producto casi acabado con un pequeño grupo de clientes potenciales.
El PMV se encuentra entre ambos. Es decir, funciona en realidad y lo usan clientes reales, pero está limitado a sus funciones básicas. Air Bed and Breakfast, ahora Airbnb, por ejemplo, empezó con un producto mínimo viable: dos colchones inflables en un salón en San Francisco, una interfaz simple y una pregunta simple “¿se atreverá alguien a pagar por quedarse en casas de personas desconocidas?”.
¿Por qué deberías crear un PMV?
Crear un producto mínimo viable te permitirá transformar la intuición en datos concretos. Además, esta no es su única ventaja, ya que ayuda a:
Reducir riesgos financieros y técnicos: al construir una versión funcional y minimalista del producto, la empresa podrá emplear menos recursos e identificar dificultades técnicas significativas y gastos imprevistos con antelación. Por tanto, el PMV ayuda a limitar errores costosos a gran escala.
Validar la idea con usuarios pioneros: el PMV ofrece una comprensión rápida de las opiniones de los usuarios, particularmente mediante la valoración del cliente. Esta valoración ayuda a determinar si el producto satisface en realidad las expectativas de la audiencia y si la propuesta de valor se adapta a las necesidades del mercado.
Acelerar la llegada al mercado: lanzar un PMV te permite probar una oferta en cuestión de semanas, o incluso días. La empresa actúa antes que su competencia. Además, obtiene datos de campo al tiempo que refina su concepto hasta encontrar el producto perfecto.
Contar con una herramienta persuasiva para inversionistas: un producto útil que atrae usuarios pioneros les brinda confianza a los inversionistas. Demuestra tracción inicial y potencial en el mercado. Esta es una herramienta estratégica para garantizar financiamiento sin tener que recurrir al bootstrapping.
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¿Cómo construir un PMV de manera efectiva?
Identificar el problema del usuario
Crear un producto mínimo viable siempre empieza con un paso fundamental: entender lo que el usuario intenta resolver. El producto debe atender a un problema concreto. No adivines lo que los usuarios desean. Practica la escucha activa y observa su comportamiento.
El error que se debe evitar: muchas empresas obvian este paso o se dejan llevar por la intuición. Con frecuencia, este error hace que se desarrolle un producto que no despierta interés porque no se ha alineado correctamente con las expectativas de la clientela.
Definir las características
Tras haber identificado claramente el problema, será necesario decidir las características que incluirá el PMV. Recuerda que el objetivo no es desarrollar la versión final, sino ofrecer un producto funcional. Centra la atención en las funciones básicas y descarta los elementos innecesarios.
El error que se debe evitar: la mayoría de las empresas desperdician tiempo en la creación de un PMV tan completo como la versión final del producto futuro. Una vez más, céntrate en las funciones básicas, ya que podrás mejorar el producto luego en función de las opiniones de los usuarios.
Crear una versión de prueba preliminar
Tu producto mínimo viable (PMV) debería hacer posible que los usuarios entiendan de inmediato el valor que pueden obtener de él. Ya sea que se trate de una aplicación para móvil o de un sitio web, puedes usar herramientas sin código o sistemas de gestión de contenido (CMS, por sus siglas en inglés) para crear un producto viable a un menor costo.
El error que se debe evitar: no emplees demasiado tiempo en detalles cosméticos. Ten en cuenta que el objetivo del PMV no es satisfacer a todas las personas sin importar el costo, sino validar el concepto de tu producto. Recuerda que cuanto antes puedas presentar un producto funcional, más rápido empezarás a recibir opiniones.
Obtener y analizar datos sobre la experiencia de usuario
Una vez hayas compartido públicamente el producto mínimo viable, tendrás que empezar a recoger las opiniones basadas en la experiencia del usuario. De este modo, podrás conocer qué funciona y qué hay que mejorar. Considera definir indicadores comerciales claros para facilitar este paso: tasa de activación, tasa de retención o tasa de conversión.
El error que se debe evitar: no te tomes las críticas como un ataque. No deberías defender una idea, sino entender lo que el mercado espera en realidad. Las reseñas u opiniones de los clientes son esenciales, sin importar si son buenas o malas.
Lanzar el producto final (si corresponde)
Si has identificado una necesidad genuina durante las pruebas con usuarios, entonces podrás considerar un lanzamiento con más alcance y el desarrollo de una versión final. Sin embargo, ten en cuenta que no deberías basar esta decisión en una fecha específica, sino en señales claras. El producto lo deben validar y aprobar los usuarios.
El error que se debe evitar: no dejes de lado a los usuarios tempranos del PMV, ya que han sido quienes te han dado sus opiniones y contribuido al diseño del producto final. Haz que participen en el lanzamiento del producto final y conviértelos en embajadores de marca.
Ejemplos concretos de productos mínimos viables
Uber
En 2010, Uber lanzó su PMV, UberCab, en San Francisco. La aplicación permitía que los usuarios pidieran un vehículo de alta gama por SMS o iPhone. Este servicio minimalista pretendía probar el interés de los usuarios en una alternativa a los taxis tradicionales.
Al enfocarse en una sola ciudad y en un segmento premium, Uber consiguió validar rápidamente su concepto. Las opiniones de los usuarios permitieron guiar el desarrollo de nuevas funciones como localización por GPS, tarifas estimadas en tiempo real y calificaciones de los conductores.
Este PMV específico le permitió a Uber transformar una idea simple en un modelo de negocio que ofrece un servicio que ahora se usa en todo el mundo.
Antes de ser Instagram, la aplicación se llamaba Burbn y ofrecía diversas funciones, como geolocalización y la posibilidad de compartir la ubicación en tiempo real.
Al darse cuenta de que los usuarios estaban más interesados en compartir fotos, los fundadores decidieron simplificar la aplicación. Entonces, eliminaron todas las funciones innecesarias para enfocarse en una sola: compartir fotos con filtros.
El éxito fue instantáneo, con miles de descargas en las primeras horas y la popularidad de la que sigue gozando en la actualidad.
¿Cómo participan los equipos de marketing y ventas en el desarrollo de un PMV y del negocio?
El lanzamiento de un PMV no solo le compete al personal técnico y de desarrollo de producto. Los equipos de marketing y ventas también juegan un papel esencial. Su participación permite probar con rapidez la idea en el mercado e identificar lo que en realidad resuena con los usuarios. Desde el primer momento, el equipo de ventas debe entender la promesa del producto, probar el pitch de venta y ajustar su enfoque en función de las reseñas de los usuarios.
Mediante el análisis de objeciones y dudas, los equipos de marketing pueden ajustar el posicionamiento, mejorar la presentación del producto y optimizar sus estrategias de marketing. Este enfoque permite la identificación rápida de los canales de adquisición más efectivos, los segmentos más receptivos y los puntos de dolor que se deberían tratar.
Los productos mínimos viables también ofrecen una base de prueba ideal para evaluar el potencial comercial de un producto. Desde los primeros leads o conversiones, puedes medir el verdadero interés del mercado. Es en este punto en el que una herramienta de CRM resulta valiosa. Al usar una solución como Pipedrive, tu equipo puede centralizar las reseñas de usuarios, rastrear el rendimiento de los escenarios de venta iniciales y priorizar oportunidades.
¿Es el producto mínimo viable una necesidad sistemática?
El PMV no se puede usar en todos los contextos. Pero si tienes dudas, consulta los casos de uso a continuación:
El PMV es relevante cuando:
El mercado objetivo aún es incierto o poco conocido.
El equipo desea validar una hipótesis antes de desarrollar una solución completa.
El objetivo es obtener reseñas de usuarios cuanto antes.
El entorno competitivo exige que el lanzamiento en el mercado se produzca en poco tiempo.
El producto precisa un uso o comportamiento difíciles de anticipar.
El PMV no es relevante cuando:
- El producto sea para un sector con muchas regulaciones (salud, finanzas, aeronáutica).
➡️ Alternativa: un modelo validado por un comité de expertos o un estudio de impacto normativo.
- La marca necesite un alto estándar de calidad desde el lanzamiento.
➡️ Alternativa: un prototipo de alta fidelidad para probar la experiencia sin correr el riesgo de perjudicar la imagen de la marca.
- La necesidad del mercado esté más que comprobada y la competencia esté bien posicionada.
➡️ Alternativa: un análisis comparativo detallado seguido del lanzamiento de un producto con una estrategia de diferenciación.
El producto sea demasiado técnico y requiera toda una base funcional para estar operativo.
➡️ Alternativa: una fase de I+D estructurada, seguida de una versión beta técnica probada en un ambiente controlado.
¿Cómo se mide el éxito de un PMV?
Un producto mínimo viable no se mide únicamente por sus cifras de ventas. El PMV debe proporcionar evidencia tangible de la relevancia del producto y de la recepción del mercado. Estas son las métricas específicas clave a las que se les debe prestar atención:
Tasa de activación: ésta mide la proporción de usuarios que han conseguido el primer beneficio tangible del producto. Una tasa baja indica que el proceso de presentación es demasiado complejo o que la propuesta de valor no es clara.
Tasa de retención: ¿vuelve un usuario después de su primera interacción? Una retención baja por lo general significa que el producto no satisface una necesidad real o que el caso de uso no se ha diseñado con rigurosidad.
Reseñas cualitativas: los comentarios de los clientes revelan lo que no dicen los números.
Net Promoter Score (NPS): Un PMV exitoso fomenta la compartición. Por tanto, un NPS bueno desde el inicio es un indicador fiable de satisfacción del cliente.
Interacción con el producto: tiempo empleado, número de acciones por sesión o frecuencia de uso demuestran cuánto valor perciben los usuarios.
Consideraciones finales
La metodología MVP agiliza la transición de la idea a la acción, reduce riesgos y valida supuestos. Es una herramienta que se suele usar con mucha frecuencia en las metodologías ágiles para probar la oferta de un producto, identificar sus puntos fuertes y débiles, así como para ajustar su posicionamiento.
Si deseas saber qué opinan los usuarios, lanzar un producto para optimizarlo, mejorar un producto mediante un proceso de desarrollo iterativo, probar una hipótesis de negocio o entrar en un nuevo mercado, la mejor opción será ofrecer un MVP de alta fidelidad con las funcionalidades esenciales, lo que te permitirá obtener una validación de mercado.
Para poder aprovechar un PMV al máximo, necesitas estructurar la obtención de valoraciones de clientes y monitorear las señales tempranas del mercado. Y para ello, tu mejor opción es Pipedrive. Nuestro CRM centraliza interacciones con clientes, analiza reseñas de usuarios y automatiza el seguimiento de las ventas. Pipedrive te ayudará a tomar las decisiones correctas en el momento correcto y a transformar un PMV prometedor en un producto de éxito.




